Buenos Aires, 03 de abril de 2012 # 03 | |||||
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del Taller de Artes Plásticas El porton verde | |||||
De la soledad del artista al pintar ¿El pintar esta relacionado con la soledad?¿Y por qué? Haciendo uso de una gran libertad, el artista intenta encontrar el camino de su expresión en el clima de esa profunda soledad donde finalmente pueda hallar las claves necesarias que darán por resultado su obra. por Walter Pugliese El artista decide retirarse, se aleja, se encierra, se aísla; o al menos es lo que a simple vista parece suceder para quién no intento acercarse a una tela sobre su caballete y acometer la pintura. Pero ¿es posible pintar en el medio de la ciudad, al borde de una avenida atestada de automóviles y bocinazos incluidos? O sin irnos a tal extremo, ¿sería posible pintar rodeado de genta amiga o conocida en una misma habitación por más generosa de medidas que esta fuera? Pareciera ser que no. El artista, entonces necesita de su soledad, pero ¿Por qué? Rodolfo Rabanal nos habla desde la literatura o más precisamente de la novela donde ya desde el titulo nos aclara… “Es bueno que el escritor esté solo”, en hermosa contraposición a la conocida “No es bueno que el hombre este solo” pero en este caso El Hombre es el hombre común, no el escritor o el pintor. ¿Y cuál sería la diferencia? “Habría que escribir un tratado sobre la soledad y la novela” nos dice pero también habría que hacerlo de la pintura, aunque quizá lo más interesante en definitiva, sería hacerlo de las artes en general. No imagino a un músico encontrando su sonido en plena avenida 9 de julio y Corrientes, como tampoco a un actor componer su personaje en el mismo lugar. ¿Existe una relación necesaria entre el acto creativo y la soledad? ¿Toda soledad es igual en cualquier circunstancia? La soledad o el aislamiento físico es relativamente fácil de alcanzar, pero “…la soledad en términos de absoluta independencia de criterio ejercido libremente en el trabajo de producir una ficción cualquiera, en rigor mucho más difícil…” la que nos interesa a los efectos de la creación; mejor aún “…podría igualmente hablarse de la soledad de la elección de escribir. Porque aunque el mundo me rodee en todo momento y donde sea, cuando pienso y escribo lo hago en soledad. Como si el mundo no estuviera donde está, y también como si yo pensara contra el mundo pero en el mundo, irremediablemente. Se trata, por supuesto, de una paradoja o, dicho de otro modo de una verdad que solamente alcanza a expresarse mediante la paradoja, tanto desde el punto de vista "filosófico" como desde el punto de vista retórico”. La paradoja de pintar (o de crear). Toda soledad conlleva un dolor profundo, angustiante pero en el acto simple de aislarse no hay salida posible, el artista recrea ese dolor en un acto creativo, lo transforma y juega de alguna forma dando lugar a la obra.
antes de comenzar a pintar. Lee un poco, se acerca a los objetos que le son necesarios, los toca, los mira, quizá pueda escuchar algo de música o la radio. Es un mecanismo que en cada caso es y debe ser personal, es su rutina, que vamos descubriendo también en el mismo hacer así como también va apareciendo nuestra pintura. Y nos familiarizamos con ella. Charly García en la letra del tema Noche de Perros, del ya legendario grupo Seru Giran, lo resume de manera poética “… no estás solo si es que sabes que tan solo estas.” Cuando el artista se sabe solo, es porque ya no lo está en su totalidad, sino que vive acompañado de su pequeño mundo, de sus recuerdos, su historia, sus sueños. Para el artista, su soledad no termina siendo un lugar incómodo. Por el contrario, la necesita fuertemente para conectar entre sí todo eso que en apariencia no tiene nada en común, y se hace común en el indagar un color o una forma apropiada. Nos apropiamos de esa forma o ese color, lo peleamos y le exigimos que funcione dentro de los límites de nuestra pintura para que algo, otra cosa, comience a funcionar nuevamente en nosotros, aunque no lo sepamos. “Pero todo es riesgo, en definitiva. No hay comodidad extrema, no hay seguridad extrema y tal vez por eso se escriba. Tal vez no tengamos nada y por eso escribamos” y entonces cita a “El músico del silencio, John Cage, dice en alguna parte: "No bien comprendemos que no poseemos nada, empieza la poesía". Riesgo, porque no podemos estar seguros del resultado final de la obra como tampoco podemos estarlo sobre el final del camino que nosotros mismos vamos caminado. Y tampoco puede haber comodidad donde no existe ningún tipo de seguridades. Improvisamos todo el tiempo pero siempre a partir de nuestra experiencia. Es en este punto donde, al decir de John Cage, donde comprendemos que no poseemos nada. Solos, en nuestra soledad, acompañados por todas aquellas pequeñas cosas a las que damos valor no material sino sensible de nuestras vidas y un silencio por momentos profundo pero un silencio que habla, que nos acerca. Por otro lado, Rabanal nos comenta, “Wallace Stevens, dice que necesitamos "la suprema ficción" porque la realidad nunca es suficiente y porque la inestable imaginación siempre la traiciona” (...) siempre rondamos la carencia, las zonas vacías, las áreas de insatisfacción permanente. En algún punto, Cage y Stevens se tocan”, las mismas inseguridades, las mismas vacilaciones; “…aunque se escriba por las razones señaladas arriba, en definitiva no se sabe para qué se asume la tarea loca de escribir. No se sabe nunca del todo, para nada (por esto, es a la vez) nuestra perdición y esperanza”. “Y por otro lado, pienso que debería disponer de una razón extraordinaria para escribir una novela insuperable. Qué absurdo. No hay razones extraordinarias y quizá tampoco novela insuperable, sólo hay motivos privados, íntimos, brillantes…” Por el mismo motivo que tampoco hay razones para pintar la gran obra de arte. Esta saldrá o aparecerá cuando tenga que ser si es que tiene que aparecer y en el momento menos esperado pero siempre mientras la “suerte” nos encuentre trabajando en este sentido, con los mismos motivos privados, íntimos, brillantes, que son los que mueven al escritor. Finalmente, Rodolfo Rabanal nos aclara “Esta actividad no solicitada, necesitada de un cuidadoso aislamiento, esta actividad vista por los otros como ociosa, como improductiva, innecesaria, y no demasiado recomendable”. Razones suficientes por las que al principio cueste tanto animarse a entrar en el verdadero mundo de la pintura, hasta que se traspasa esa barrera moral o prejuiciosa de una sociedad que no tiene buenos ojos para valorar el trabajo arduo del artista y una vez adentro ya nada empieza a importar, excepto el artista mismo. Sin más. Sólo, en su búsqueda infinita. Para leer la nota completa de Rodolfo Rabanal, seguir los vinculos: | |||||
Taller de artes plásticas El porton verde De Walter Pugliese Rodriguez Peña 1723 timbre “Taller”, Martinez – Prov. de Buenos Aires Cel.: (011) 15-5226-5947 | |||||
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Taller de Arte El Porton Verde
martes, 3 de abril de 2012
miércoles, 21 de marzo de 2012
Buenos Aires, 19 de marzo de 2012 # 02 | ||||
Boletin EXPRESSO de aRTE | ||||
del Taller de Artes Plásticas El porton verde | ||||
La mirada de un fotógrafo al crear El fotogrago chileno Sergio Larrain, recientemente fallecido a los 81 años nos da una idea de cómo encarar el trabajo en la pintura pero desde la manera de ir al encuentro de su fotografía. por Walter Pugliese Recordando a su amigo en una nota escrita para el suplemento Radar de Pagina/12 por el también fotógrafo chileno, Luis Poirot, nos acerca a la poesía captada por la lente de Larrain. “Cuando paseo la mirada por fuera, con el rectángulo en la mano, la cámara, es en el interior de mí mismo que yo busco.” Cambiemos por un instante su camara de fotos por los pinceles o lapices del pintor y nos encontraremos con la misma manera de encarar la búsqueda. Desde el interior de uno mismo. Y sigue… “Esta fotografía nuestra está atravesada por la alegría, el dolor o el placer que un estímulo externo provoca en nuestra memoria emocional, que sin lógica alguna (enemiga de lo visual) nos provoca un estremecimiento eléctrico que solamente se calma al apretar el disparador para aliviar la tensión.” “Por eso fotografiamos.” Ese disparador en el pintor no es otro que el acometer con sus pinceles la tela y descubrimos que la tension es la misma. Por eso pintamos. Pero además nos revela… “El otro tipo de imágenes son solamente aplicaciones a un fin práctico de una técnica.” El arte, la fotografía como la pintura o la música también, no son solo técnica sino que debe estar acompañado de esa otra “tensión” que nos es propia. El objetivo no consiste en reproducir un hecho anecdótico, sino en ofrecer un hecho pictórico al decir de otro gran maestro, el pintor Georges Braque. Y es en la carta que Larrain le escribe a su sobrino Sebastian Donoso cuando este le pidio consejos para empezar a sacar fotos donde más nos aproxima al mundo del pintor. “Lo primero de todo es tener una máquina que a uno le guste, la que más le guste a uno, porque se trata de estar contento con el cuerpo, con lo que uno tiene en las manos y el instrumento es clave para el que hace un oficio, y que sea el mínimo, lo indispensable y nada más”. La importancia de encontrar el material que nos es mas familiar. No es lo mismo trabajar con óleo, acrílico o acuarelas y cada uno debe sentir con que material se siente más cómodo, como tampoco se trata de ir a la búsqueda de los materiales mas caros o sofisticados. “El juego es partir a la aventura, como un velero, soltar velas. Ir a Valparaíso o a Chiloé, por las calles todo el día, vagar y vagar por partes desconocidas y sentarse cuando uno está cansado bajo un árbol, comprar un plátano o unos panes y así tomar un tren, ir a una parte que a uno le tinque y mirar, dibujar también, y mirar. Salirse del mundo conocido, entrar en lo que nunca has visto, dejarse llevar por el gusto…”, nos invita a perdernos por el mundo real porque luego …de a poco vas encontrando cosas y te van viniendo imágenes, como apariciones…” esas apariciones que más tarde en el taller vayan desentrañando el mundo personal, plástico. “…revelas, copias y empiezas a mirar lo que has pescado... y los pones con su scotch al muro… y los miras”. El pintor puede trabajar aquí con sus bocetos tomados a lápiz o carbonilla o bien se deja llevar por sus recuerdos. “Después empiezas a jugar con las L, a buscar cortes, a encuadrar y vas aprendiendo composición, geometría”, repensando el trabajo propio y dandole nuevas formas, aproximaciones a posibles pinturas “…así vas mirando, para ir viendo.” Tomarse todo el tiempo necesario en ese ir y venir con la obra “…uno se demora mucho en ver, pero poco a poco se te va entregando el secreto y vas viendo lo que es bueno y la profundidad de cada cosa.” Aprender a esperar para “ver”. Siempre tarda pero llega. Así vamos penetrando el misterio de la obra que se va revelando en la nueva pintura que ahora sí, avanza. En los tiempos de descanso, “Empiezas a mirar el trabajo de otros fotógrafos y a buscar lo bueno en todo lo que encuentres”, reconociendo todo lo bueno que podamos observar del pasado. Es en ellos donde apuntalamos nuestro trabajo. No creando desde una supuesta nada, sino como un devenir de las cosas. Luego, “dibujas un poco, sales a pasear y nunca fuerces la salida a tomar fotos, porque se pierde la poesía, la vida que ello tiene se enferma, es como forzar el amor o la amistad, no se puede”. Fundamentalmente para no perder la poesía que también existe en la pintura. “Te dejas llevar… (…) por el gusto de mirar, (…) y lo que vaya apareciendo lo vas fotografiando ya con más cuidado, algo has aprendido a componer y recortar, (…) y vas juntando poesía (…) toma todo lo bueno que encuentres, bueno de los otros” no perdiendo nunca la capacidad de observar el mundo que nos rodea y la pintura que va apareciendo. Y es ese mirar y observar que se va a transformar en guía del que debe ser nuestro camino. No siguiendo el gusto de los demás para poder complacer a esos otros. Es uno mismo el primero que debe estar contento con lo que uno hace y aunque en ese camino uno reniegue y sufra frente al resultado. Al trabajo se lo pelea hasta el final sin esperar nada a cambio salvo el deseo de seguir pintando. “Sigue lo que es tu gusto y nada más. No le creas más que a tu gusto, tú eres la vida y la vida es la que se escoge. Lo que no te guste a ti no lo veas, no sirve. Tú eres el único criterio, pero ve de todos los demás.” Finalmente, llegara el momento que “…cuando tengas una foto realmente buena, las amplías, haces una pequeña exposición. (…)Hacer una exposición es dar algo, como dar de comer, es bueno para los demás que se les muestre algo hecho con trabajo y gusto. No es lucirse uno, hace bien, es sano para todos y a ti te hace bien porque te va chequeando”. Habrá llegado la hora de exponer y de exponerse de una manera tranquila, silenciosa y natural. Sin forzar ningún encuentro. La pintura es ese camino incierto, donde nos dejamos sorprender por cosas simples, por la belleza que nos acompaña en todo instante, por los sonidos del silencio, por el color y la luz que nos alumbra. “Es un andar solo por el universo. Uno nuevamente empieza a mirar; el mundo convencional te pone un biombo, hay que salir de él durante el período de fotografía.” Salir de ese mundo convencional para volver a entrar pero ya de otra manera. Para leer la nota completa seguir los vinculos: | ||||
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domingo, 11 de marzo de 2012
Boletin Expresso de Arte nº 01
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Buenos Aires, 10 de marzo de 2012 # 01 | |||
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del Taller de Artes Plásticas El porton verde | |||
Arte, Marketing, Ideas y Reflexiones El Artista entre la libertad de expresión y el negocio de los cuadros. ¿Para quién pinta el artista y porqué? ¿Ser Genial con una Idea brillante o pelear en la búsqueda de una expresión propia? por Walter Pugliese Es curioso y sorprendente que se pueda hablar de arte o de un artista específicamente, desde el suplemento económico iEco del diario Clarín y no porque esto implique algo malo en sí mismo, sino simplemente por el reconocimiento explícito que se hace de esta manera de donde esta colocado el valor de la obra. Es decir, no desde el valor plástico que es el que debería interesar a cualquier admirador y observador de arte, y si desde el valor económico de la obra que es en definitiva lo que le interesa a los inversionistas. No son coleccionistas de arte quienes hoy dan “valor” a una pintura, dibujo o escultura sino personas que buscan obtener un rédito económico a través del paso del tiempo. Da lo mismo invertir en soja o pintura, el objetivo es el mismo, la ganancia de dinero en el mediano o largo plazo. Pero comprar soja no es comprar pintura ya que no hace falta “entender” de soja para comprar, solo saber bien a quién comprar para luego en el momento oportuno poder vender. Así, nos chocamos con un primer problema; si no entiendo que es la pintura, ¿Cómo hago para comprar? Y bien, ¿Cómo podría venderla luego? Frente a esta disyuntiva se fue creando fácil la solución de la mano de grandes galerías de arte internacionales que actuaron de nexo entre estos artistas y aquellos inversionistas, ya no coleccionistas. Había que explicar, facilitar la comprensión de la obra llevándola al terreno de lo obvio o conocido. De esta manera lo sensible perdía terreno frente a lo meramente racional. La nota publicada el pasado 12 de febrero nos acerca un poco al tema… Damien Hirst o el arte del marketing En un operativo simultáneo, exhibe hasta el sábado en ocho capitales mundiales del mercado del arte sus famosos “cuadros de puntos”. Agitador del arte o habilidoso constructor de mitos contemporáneos ¿por qué fascina a coleccionistas y público? En la nota, donde nos hablan del look rockero del artista, ya nos podemos aproximar a la obra de Hirst… “el menú consiste en una variedad de puntos coloreados, de diferente tamaño , bautizados con títulos sonoros tomados de la medicina y la farmacia…” y sigue, “a riesgo de irritar a su público . Porque cuesta trabajo descubrir matices en estas variaciones en torno a un mismo tema vacío, el círculo coloreado.” De alguna manera una abundancia de matices harían de la obra algo mas complejo, por lo tanto de mayor difícil comprensión para cualquier posible comprador-inversor. Aun sabiendo que “Estas grillas coloreadas no inventaron la pólvora. Se apoyan en la teoría de los colores de Chevreul o en el puntillismo “ y así quedan… “fascinados por este enésimo golpe de efecto”. Lo importante no es la obra, sino el golpe de efecto. Todo es un efecto. Por lo tanto, superfluo y destinado morir prontamente. Pero si se ha pagado demasiado dinero por una obra, esa obra no puede morir prontamente, hay que sostenerla. ¿Cómo? El mismo Hirst nos lo explica … “en 2004 con la venta en Sotheby’s del contenido de su ex restaurante, Pharmacy, por un total de 11,4 millones de libras (13,7 millones de euros). “Obtuvo precios impresionantes por vasos de martini o ceniceros. Pero antes hubo seis meses de marketing, un soberbio catálogo diseñado por él, una exposición increíble antes de la venta””. Nada habia sido dejado librado al azar. Un soberbio catalogo le aseguran las ventas a él y a WallMart. Digamos entonces que el problema de Van Gogh en 1890 habria sido no conseguir un buen asesor comercial y haber seguido empecinado en pintar de la manera colorida y retorcida en que lo hizo. Un detalle al margen es el hecho que su ex restaurante se llamara Pharmacy y actualmente a sus pinturas las llame “…con títulos sonoros tomados de la medicina y la farmacia.” Quizá esté necesitado de una aspirina para tanto dolor de cabeza que le debe generar exponer en ocho capitales mundiales. Finalmente es Oliver Barker, especialista en Sotheby´s quién reconoce “…Ganó el premio mayor gracias a una obra muy comprensible.” Obra que “…fascina tanto al magnate ucraniano Víctor Pinchuk como al francés François Pinault o a jeques de Qatar o al financista Steve Cohen”. No sea cosa que estos magnates tengan que pensar demasiado en entender que hay detrás de aquellos trazos de pintura, cuando en verdad lo que les importa es solo pensar en como aumentar sus ya de por si grandes fortunas o simplemente por un snobismos aristocrático, enrostrando cuanto estan dispuestos a gastar o invertir en una tela llena de puntitos de colores. Un dato importante y que no figura en la nota publicada en la página web del suplemento iEco de clarín es lo que sostiene a partir de lo que muchos le critican, que es que “…a los cuadros no los pinte Hirst sino sus ayudantes. Para Hirst, es un argumento anticuado, ya que lo que importa del arte es la idea”. Si lo que importa del arte es la idea y no el trabajo sobre la tela, lo hace para retomar de esta manera una vieja discusion establecida alrededor de la supuesta muerte de la pintura de caballete. A Hirst le interesa que esa pintura este bien muerta ya que de otra manera, nada de lo que él hace tendria sentido. Pero para quien pinta sobre su viejo caballete, no pensando en cuanto podra vender su cuadro sino reflexionando cual es el sentido verdadero de su obra, tratando de explicarse de alguna manera para que hace lo que hace, pero sintiendo a la vez una sensacion de placer enorme cuando logra algo que creía imposible y disfrutando de ese trazo, de esa linea o color. Algo que seguramente para tantos otros no tendría ningún sentido, pero es justamente ese sinsentido lo que le da sentido a su obra y al artista mismo. Algo que Hirst no esta dispuesto a entender. No le importa. Hirst no pinta, hace pintar a sus ayudantes las grandes ideas que a él se le ocurren, para luego salir a vender. El artista sensible, se involucra con la materia, la siente, la vive y necesita de esa relación para poder expresar su mundo. Mundo que (si trabaja con honestidad), será reflejado en la obra. Para los fanáticos, Damien Hirst regalará una “reproducción personalizada” (ningun original) al primero que logre visitar las 11 muestras simultáneas exhibidas por las galerias Galosian. Eso si: las muestras están en Hong Kong, París, Ginebra, Roma, Atenas, Londres (dos), Nueva York (tres) y Beberly Hills. Lo que se puede llamar un verdadero “Galery Nights” porteño. (para leer la nota completa ver: | |||
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